
De un tiempo a esta parte, el trabajo de un periodista se ha convertido en una peripecia digna de Miguel Strogoff, la novela de Julio Verne. Como el correo del zar, el actual mensajero de la noticia debe sortear vericuetos y no pocas dificultades a través del mapa siberiano de la comunicación. Un relieve farragoso, exasperante, sembrado de agencias de imagen corporativa e intermediación.
Digo esto porque la invasión de virus informáticos que sufre mi buzón de correo electrónico es una merendilla comparada con el spam propagandístico disparado por los actores turísticos -léanse hoteles, líneas aéreas, turoperadores- a través de sus departamentos de prensa y agencias de comunicación. Cualquier argumento seudoperiodístico es suficiente para bombardear mi bandeja de entrada, tanto si el mostrador de recepción ha cambiado de nombres como si el hotel organiza unas consabidas jornadas gastronómicas. Y no olvidemos la cantidad de premios turísticos que se reparten a lo largo del año, los más promovidos por la Villaldea de turno.
Pero lo verdaderamente abrumador es la carga de caballería organizada en los últimos años por las consultoras turísticas e inmobiliarias que, a cambio de renombre -que hablen de mí, aunque sea mal-, pontifican sobre los hábitos y preferencias de consumo a raíz de encuestas siempre parciales realizadas con fines publicitarios más que informativos. La última pretende hacerme creer que Riu es la cadena vacacional más recomendable para las agencias de viajes españolas, según el estudio realizado por la firma consultora THR a través de los representantes de 401 agencias de toda España en octubre de 2006. Apunta la nota de prensa que «los encuestados destacaron como las principales ventajas, por orden de importancia, la calidad de servicio, la excelente gastronomía, la buena ubicación de los hoteles, la atractiva relación calidad-precio y la fiabilidad de los hoteles Riu». Una nota que suscribiría cualquier cadena u hotel que se precie, naturalmente.
El titular es, insisto, lo más llamativo: Riu es la cadena vacacional más recomendable para las agencias de viajes españolas. Claro que si el dato lo aportan 401 encuestados y el directorio de agencias está constituido por unas 7.000 rúbricas cabe deducir que este titular lo sostiene únicamente el 5,7 por ciento de la intermediación turística en España. Eso es evidente, pero lo que queda siempre en la retina es el titular.
La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) sostiene que dos de cada tres convocatorias de prensa son inútiles y que la sobreabundancia de comunicación resta tiempo para la información. La saturación de notas a menudo irrelevantes o de puro márketing es uno de los males endémicos del periodismo, que actúa de simple corrrea de transmisión de los poderes fácticos y aparece en consecuencia minusvalorado ante la sociedad. Se difunde información poco fundada y depende en exceso de fuentes interesadas. Nos afecta un claro déficit de documentación. Los medios son redundantes y muy similares en el tratamiento de la información, tanto que el valor añadido de la actualidad, lo diferencial, no existe. O es pobrísimo.
Este imperio del periodismo notarial y declarativo le haría perder hoy a Miguel Strogoff mucha credibilidad ante Nadia Fedor, su amante lazarillo por la estepa siberiana.
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