lunes, 5 de marzo de 2007

Estar en equilibrio frente a los Alpes


Claudia Sampl, sabedora de mi afecto por los hoteles de diseño tanto como por ella, me avisa de la apertura de un cromático y reconstituyente spa en la estación tirolesa de Zell am See, Austria. Frente a las montañas que tantas veces hemos zigzagueado ambos sobre esquís enciende ahora su geométrica fachada el Mavida Balance Hotel & Spa, como una linterna mágica en la noche alpina. Le prometo que iré a verlo pronto, no sé si por la rutilante pinta de luciérnaga diódica que tiene el establecimiento o por compartir de nuevo con ella las pistas gosipinas del glaciar de Kaprun.

Observo que lo suyo, como buena funcionaria de carrera, es más el manejo de datos empíricos que la entelequia arquitectónica de lo que tiene ante sus ojos. El edificio es obra del arquitecto Niki Szilagyl, cuyas intervenciones en la zona se reducen al ámbito privado residencial. Casamilano, Flos, Dornbracht y otras marcas conocidas del diseño y la decoración firman el interiorismo, especialmente sensible en el tratamiento de la luz natural y la iluminación halógena y de xenón. La artista plástica Jutta de Bock aporta al conjunto algunas de sus mejores creaciones en madera y alfar con barro extraído del lago Zell am See.

Lo mejor del hotel, me cuenta, es la instalación termal con vistas a las montañas. Y, en ella, el denominado Floatarium, que es una especie de baño en agua salada que hacer flotar los cuerpos como en el Mar Muerto. Una experiencia próxima al watsu chino, pero balancing total. Vale, ¿y qué es el watsu y qué el balancing? El primer término lo hemos definido en el diccionario wellness que publicamos el año pasado en el diario El País y en Notodohoteles.com. En cuanto al segundo concepto, relativo al equilibrio, toca todos los palos de la puesta en forma: física, espiritual, melódica, sensorial y hasta escultórica. ¿Se entiende?
Servus Austria!