Me hago siempre la misma pregunta. ¿Bastan las etiquetas verdes para asegurar en los hoteles un buen comportamiento medioambiental?
La respuesta es necesaria cuando observamos en casi todos los hoteles, de manera bienintencionada, un pasquín informativo que aconseja a los usuarios del cuarto de baño aprovechar las toallas en evitación del uso de detergentes contaminantes. La nota advierte contra los miles de litros despilfarrados a diario por los miles de hoteles que hay en el mundo. Es una nota a caballo entre el panegírico ecologista y la apología de la cochinada. Pero lo que ninguna etiqueta verde asegura es que, en ese mismo hotel, el agua pueda estar despilfarrándose a chorros mientras se espera a que mane agua caliente en la ducha.
La obsesión ahorrativa de algunos en asegurar con una buena tarjeta el apagado general de las luces al salir de la habitación provoca también que se desconecte la carga de baterías en el ordenador personal, la cámara fotográfica, el vídeo o el teléfono móvil. Quienes lo saben se curan en salud mediante el uso picaresco de una tarjeta de crédito en la ranura habilitada para el encendido general. Y así el dormitorio se queda iluminado sin control durante la ausencia del huésped.
¿No es hora ya de reflexionar acerca de las paradojas ecológicas?
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